
Amanece, un día como otro... la misma sensación reacia a desaparecerme mantiene en mis aposentos y me pregunto: ¿Qué diferencia existe entre salir a enfrentar la misma letárgica y exahustiva rutina de todos los días y quedarme en cama petrificandome todo el día?.Al final siento que gano lo mismo de cualquier manera.
Y así comienza (y transcurre) el día, lleno de necedades y repetitivas insistencias que conllevan al adormecimiento de cualquier pizca de buen humor que pueda aún residir dentro de mi ser. Odio los ciclos. Odio los horarios. Odio las reglas.
Intentar en vano ajustarme a lo que una mente retorcida una vez ideó. Mis ganas intermitentes de vivir en "El mundo según Gizmo" se avivan, ciertamente no me quejaría de todo esto si la vida me concediera ese gozo de vivir según me diera mi santa gana, en cualquier espacio/tiempo.
Sin embargo no es así y he aquí la razón por la cual considero mas provechoso para mí y quien me rodea el hecho de abtraerme de esta realidad, la indiferencia, que trae cierta paz al mismo tiempo que aviva el caos a mi alrededor.
Sumisa bajo un par de audífonos que despejan mi mente de los agentes contaminantesque constantemente se atraviesan en mi camino. sin interrupciones, críticas ni acusaciones vivo mis horas en ese rincon mental donde solo existo yo, mi realidad, mis pensamientos y nada externo me perturba...
Hasta que llega el momento de reventar la burbuja y enfrentar el medio ambiente con todo su bullicio y frenetismo, que rápida y efusivamente me hace fruncir el ceño y ponerme en guardia, o bien al contrario, retraerme y buscar escapatoria como un ratoncillo asustado.
¿Qué será de la suma de estos días?
Me iré a vivir a una montaña, pero tomando en cuenta que hasta el lugar mas recondito del mundo llega el largo brazo de esta cochina humanidad/sociedad, no es de sorprender si algún día solo me consiguen en un coma permanente (probablemente autoinducido) en un intento de escapar de todo esto...
Y así comienza (y transcurre) el día, lleno de necedades y repetitivas insistencias que conllevan al adormecimiento de cualquier pizca de buen humor que pueda aún residir dentro de mi ser. Odio los ciclos. Odio los horarios. Odio las reglas.
Intentar en vano ajustarme a lo que una mente retorcida una vez ideó. Mis ganas intermitentes de vivir en "El mundo según Gizmo" se avivan, ciertamente no me quejaría de todo esto si la vida me concediera ese gozo de vivir según me diera mi santa gana, en cualquier espacio/tiempo.
Sin embargo no es así y he aquí la razón por la cual considero mas provechoso para mí y quien me rodea el hecho de abtraerme de esta realidad, la indiferencia, que trae cierta paz al mismo tiempo que aviva el caos a mi alrededor.
Sumisa bajo un par de audífonos que despejan mi mente de los agentes contaminantesque constantemente se atraviesan en mi camino. sin interrupciones, críticas ni acusaciones vivo mis horas en ese rincon mental donde solo existo yo, mi realidad, mis pensamientos y nada externo me perturba...
Hasta que llega el momento de reventar la burbuja y enfrentar el medio ambiente con todo su bullicio y frenetismo, que rápida y efusivamente me hace fruncir el ceño y ponerme en guardia, o bien al contrario, retraerme y buscar escapatoria como un ratoncillo asustado.
¿Qué será de la suma de estos días?
Me iré a vivir a una montaña, pero tomando en cuenta que hasta el lugar mas recondito del mundo llega el largo brazo de esta cochina humanidad/sociedad, no es de sorprender si algún día solo me consiguen en un coma permanente (probablemente autoinducido) en un intento de escapar de todo esto...
jajaja si... se lo que se siente, también me pienso ir para una montaña.. nada mas saldré una vez al año para comprar comida y cerveza. Únete(:
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